jueves, 7 de mayo de 2009

Tickle-Toes!

Esta noche, por primera vez en muchos años, estoy descalzo.
Cuando pequeño, solía estar descalzo todo el tiempo. Hasta que me sentí vulnerable.
Comenzó en invierno, y empecé a usar calcetines para aguantar el frío.
Y luego en otoño.
Y de unos años para acá, usaba calcetines todas las noches, sin importar que hubiera frío o calor. Dejó de ser una protección, para ser una rutina, para ser una necesidad.

Lo cierto es que estar descalzo me hacía sentir expuesto. Todas esas amenazas: zapatos sin par, pisos fríos, objetos pequeños escondidos en la alfombra, patas de sillas como torres y puertas de madera sin lijar.

Pero hace poco me entró una preocupación: me percaté de todo lo que se estaría formando en mis pies por la falta de ventilación. Por supuesto, cambiaba los calcetines cada día... ¿Pero y si aún así tenía hongos? ¿Y bacterias? Todo eso estaría consumiéndome poco a poco de abajo para arriba.

Y me entró un pánico tremendo.

Me apliqué todos los productos para pies que encontré, y aunque mi papá me aseguró que no tenía nada, no fue suficiente. Dejé de lado los calcetines.

No sólo estoy listo para deshacerme de todas las cosas nocivas que por protegerme cultivé sin darme cuenta durante tantos años. Estoy listo para volver a sentir la textura del piso. Descubrir las diferencias de temperaturas entre un cuarto y otro. Sentir los tapetes suaves bajo mis pies. Y aunque sé que me arriesgo a lastimarme de nuevo, no tengo miedo.

Bueno, casi listo. Sólo déjame dormir cinco minutos más.

2 comentarios:

  1. Pues yoooo, nunca duermo con calcetines.
    Y en la casa casi siempre estoy descalzo a menos que haga mucho frio!

    ResponderEliminar
  2. que listo es eric (:
    jaja me encanto de verdad

    ResponderEliminar