¿De qué sirve, pues, ser inteligente si no puede uno aplicarlo a todos los aspectos y áreas de su vida?
¿De qué sirve poder resolver cualquier problema matemático si un sencillo problema emocional nos enreda, nos consume, nos deshace las entrañas?
Esta noche, platiqué con alguien con quien jamás había podido platicar.
Alguien con mucho miedo, con mucho dolor.
A todos nos han herido, ¿qué no?
La única inteligencia que cuenta a largo plazo es la que empleas para curar la herida y seguir adelante.
Pasados cinco minutos, estaré dispuesto a ser alguien mucho más inteligente.
Gracias.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario