He creado un ángel verde y gris
que se pasea de noche;
no lo puedo ver.
Está donde la luz que dicen que hay,
donde terminan los sueños de la realidad,
donde se escapan los niños si no quieres más,
donde se ahogan los gritos de mi mitad.
He creado un ángel verde y gris;
a veces le hablo bajito, por si está.
Le busco por la calle al caminar.
A veces le echo de menos si tú no estás,
a veces tengo que hacer de tripas corazón,
a veces tengo que huir, porque no puedo más.
¿En qué estrella estará, para cuidar de él?
¡Me pasaré la vida sin dormir!
¿En qué estrella estará mi dulce corazón?
¿Por qué me roba la vida, la razón?
Dime quién vendrá a ocupar su lugar,
porque mis sueños se rompen de golpe.
Donde terminan los sueños de la realidad,
donde se ahogan los gritos de mi mitad.
¿En qué estrella estará, en qué estrella estará?
¿En qué estrella estará, para cuidar de él?
¡Me pasaré la vida sin dormir!
¿En qué estrella estará mi dulce corazón?
¿Por qué me roba la vida, la razón?
Dime quién vendrá a ocupar su lugar,
porque mis sueños se rompen de golpe.
¿En qué estrella estará, para cuidar de él?
¡Me pasaré la vida sin dormir!
¿En qué estrella estará mi dulce corazón?
¿Por qué me roba la vida, la razón?
Dime quién vendrá a ocupar su lugar,
porque mis sueños se rompen de golpe.
Quiero irme con él.
-Nena Daconte, ¿En qué estrella estará?
Me siento como si mi casa se estuviera incendiando. Pero en vez de estar fuera de ella, contemplando como se consume, o huyendo hacia un lugar más seguro, estoy dentro.
Buscando. Desesperado.
Y cada paso que doy hacia adelante me acerca más a un calor sofocante, que me envuelve, me quema, me abrasa. Lo siento en la piel. Me cuesta respirar.
¿Cuál es la necedad de estar ahí adentro? ¿La necesidad de volver?
Estoy buscando unas cartas de amor. Unas cartas que quizá ya están carbonizadas.
Y mientras todo se deshace y se desmorona a mi alrededor, yo me quemo buscando las estúpidas cartas en vez de salvar cosas más importantes. O en vez de huir.
¿Qué gano arriesgándolo todo por unas cartas que tal vez nunca recibí?
Un sopor inmenso se apodera de mí.
¡Por favor, alguien sálveme!
¡Sáquenme de este infierno!
¡Despiértenme ya!

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